Saltar al contenido

#Crónica | Massacre y 2 Minutos: Es mi fiesta y hago lo que quiero. By Vicky Trujillo

Fue un clima de disfrute total el que se sintió entre las almas que estuvieron presentes la noche de este último sábado, 7 de octubre en el XL, con motivo del festejo del cumpleaños número 30 de dos grandes bandas, como lo son Massacre y Dos minutos. 

El festejo tuvo como banda invitada para romper el hielo a los Lord Immigrant, banda local liderada por Andy Piermarini, surgida por alla en el año 2014, cuya carta de presentación si bien evoca influencias británicas, deja a entrever ciertos sonidos familiarizados con alguna reminiscencia ricotera, sobre todo en cuanto a lo vocal. Se puede decir que esta banda sonó muy bien y que supo estar a la altura de las circunstancias, siendo bien acompañados por el público presente, que atento, respetuoso y con gran entusiasmo disfrutó de su variado repertorio.

Luego fue el turno en el escenario para los primeros protagonistas de la noche, los Massacre, con Guillermo Cidade, “Walas”, a la cabeza, quien junto al virtuosismo en la guitarra de Pablo “El Tordo” Mondello y a Luciano “Bochi” Facio (bajo y coros), Federico “Fico” Piskorz (guitarra y sintetizador), y Carlos “Charly” Carnota (batería y percusión) abrieron un show impecable de donde se lo mire. Infaltables fueron las ocurrentes salidas y frases “a lo Walas”, como aquella que rezó “sin el sexo que nos queda, DROGAS Y ROCK”.

Como para no perder la costumbre, desataron un torbellino emocional con sus canciones, en un recorrido por gran parte de su trayectoria. Temas como “Mi amiga Soledad”, “Querida Eugenia” (el que varios del público reclamaban entre la arenga), “Sofía la super vedette”, “Tanto Amor”, “Niña Dios”, “La octava maravilla”, “La Reina de Marte”, “Tengo captura”, “Te leo al revés”, “Cae el muro” y “Mi mami no lo hará” (con el que coronaron el final de su show) sonaron irradiando una vibra de entusiasmo y gran intensidad, pudiendo percibirse una sensación generalizada de no querer que el show se termine. Sucede que Massacre es sentimiento, Massacre es especial, porque sus canciones transmiten cosas, hacen sentir cosas. Es una banda que lleva más que bien puestos los 30 años de carrera que ya llevan y que cada vez que suben al escenario saben como dejar algo en su público.

Luego de que costara dejar ir a Massacre llegó la hora de Dos Minutos, la bomba de la noche, porque causó un cimbronazo que hizo vibrar el XL por casi una hora y media de lo que duró su performance y que podemos resumirlo en dos palabras: MÍSTICA y ROCK. Dos minutos, con su punk auténtico, de esencia pura, que no se vende, dejó todo en el escenario, contagiando esa mística y esa energía tan particular que llevó al  público a enredarse en un pogo poderoso con un agite tal que no podía no suceder cuando ellos están tocando. Hicieron un raconto de la mayoría de sus temas, incluyendo por supuesto clásicos como “Ya no sos igual” (Sos buchón) y “Canción de amor” (Cerveza).

El Mosca y su banda brindaron una clase magistral de lo que significa el punk, a puro rock y con la fuerza tan única que transmite. Podemos decir que son unos de los salvadores de nuestro rock, defienden los valores y la mística del punk con el estilo intacto desde hace 30 años.

Se puede concluir esta humilde crónica diciendo que es algo gratificante ver que el rock sigue cumpliendo años a través de bandas como es el caso aquí de Massacre y Dos Minutos, que resisten el paso de los años brindando más música y emociones, cosas tan únicas que hacen que el rock sea algo tan, pero tan especial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *